Èlia Viader
Contemplative life, nature and animal bonds
Contemplative life, nature and animal bonds
Me llamo Èlia.
Soy psicóloga. Mi vocación son las prácticas contemplativas y el vínculo que se puede establecer entre personas y animales.
I'm a psychologist. My vocation is contemplative practices and the bond that can be established between humans and animals.
Bienestar animal y Gestión.
Como Directora de Atención al Cliente, Marketing y Recursos Humanos en Psittacus Catalonia, lidero la estrategia global y la coordinación de proyectos orientados al crecimiento de negocio, la expansión internacional y la gestión del capital humano. Mi trayectoria de más de 20 años en la organización me ha posicionado como la persona de confianza de Gerencia, actuando como nexo clave en las decisiones ejecutivas de la compañía.
Mi enfoque profesional une la visión comercial y el posicionamiento en canales digitales con una sólida base en psicología organizacional. Sin embargo, el verdadero motor de mi trabajo nace de una profunda sensibilidad hacia la naturaleza y de un conocimiento directo, práctico y empático de los animales, cuyo bienestar he cuidado de cerca desde el inicio de mi camino. Esta conexión me ha enseñado a observar lo sutil, reforzando mi compromiso de optimizar los procesos operativos siempre a través de un liderazgo profundamente humano, consciente y eficiente.
Meditación y postura corporal.
Habitar la quietud: Atender nuestro mundo interior, calmar la fluctuación mental y generar espacios para buscarnos y reconocernos.
Escuchar el cuerpo: Explorar, mover y expandir nuestras posibilidades. Escuchar la sensación, alargar lo placentero y encontrar un equilibrio que, por naturaleza, es cambiante.
Fluir y confiar: Incrementar la espontaneidad, encontrar nuestro propio compás y escuchar el sentir. Aprender a soltar, soltar, soltar; dejar de controlar, desapegarnos de lo prescindible y confiar.
Celebrar el presente: Sentirnos liberados y abrazados por el momento presente. Sorprendernos por la alegría "sin objeto", sensibilizarnos con el entorno, sonreír más y disfrutar de las cosas buenas que nos aporta la vida.
Conexión con la naturaleza: Sensibilizarnos a nuestro entorno y fundirnos con su latido. Detenernos en la observación de los ritmos naturales —el fluir de las estaciones, el ciclo del día y la noche— para recordar que nuestro propio equilibrio también es cambiante. Aprender a escuchar el sentir de la tierra y disfrutar de las cosas puras y buenas que nos aporta la vida.